domingo, 24 de enero de 2010

Los Cassette y el VHS


Quizás muchos estamos grandes y vemos con lejanía lo que fue un Cassette de video, esas especies de cintas negras con dos engranajes con los cuales muchas veces simulé ver por ellos, siempre dentro de una bonita caja acorde a la película, caja que por lo demás siempre terminaba extraviada o bien rota. Pero bueno, un cassette sin su fiel acompañante no es nada, por eso no podía faltar el VHS (Phillips como prioridad)que nos daba la oportunidad de conocer un sin fin de aventuras e historias. Hoy en día podríamos decir que el VHS tenía menos definición que cámara de un Ericsson K310 pero en aquellos tiempos donde la televisión se lucia aún con la gran supuesta variedad de colores que presentaba, me sentía verdaderamente inmerso en esas historias ambientadas en mundos fantásticos y maravillosos, Disney por supuesto mis favoritas.
Corría la década de los '90, mucho mas lenta de lo que pasa ahora hay que decirlo, y por esos tiempos la última gran novedad cinematográfica era un película de enorme presupuesto y grandes efectos, protagonizada por un joven Leonardo di Caprio, el mismo que años posteriores se convertiría en ídolo juvenil y líder en el ranking de colecciones de fotografías y posters, Titanic. Mi mamá motivada por ese gran ídolo juvenil y por oír grandes comentarios de aquella megaproduccion no encontraba nada mejor decirme que Titanic era una gran película, mejor que todas las realizadas por Disney, cosa que yo rechazaba completamente. Esto mientras se acercaba navidad y me sentía con el derecho, por mi excelente comportamiento en la mesa sin dejar ni un rastro de cazuela en el año, de exigir las últimas ofertas de películas Disney del mercado; El Rey León, Blancanieves y los 7 enanitos, Los Aristogatos, entre muchas otras llenaban mi carta navideña. Muchos días pasaron para confirmar mi selección de grandes películas, cuando estaba completamente decidido en enviar la carta, mi mamá en un intento desesperado de ahorro me dice: - Hijo, el viejito pascuero no está en condiciones de cumplir todo lo que pides, lo que yo haría es dejar tu favorita y la que con mas ansias desees que llegue -. Me negué rotundamente a lo que mi mamá un tanto molesta por mi egoismo solo atino a decirme: - No andes llorando después -.
Y llegó el día, a la hora de la cena miraba desesperadamente el reloj esperando que mi tata atinará a ir en busca del viejito por las calles de la población para acompañarlo. Después de aquella fallida búsqueda (siempre lo fue), llegue a mi casa y me encontré con un árbol de navidad completamente lleno de regalos y sabia que muchos de ellos eran los cassette que tanto esperaba. Pasaban los minutos y los regalos y aún no aparecía ni una sola película de mi gran selección. Ya totalmente decepcionado mi tata grita: - Aquí está el último para... Felipe -. El envoltorio era un perfecto rectángulo, por lo que me decía a mi mismo: - Es El Rey León! Rey León! -. Esto hasta que el papel ya destruido en el suelo y con el regalo a la vista... "Titanic". Maldición el viejito mi había castigado por mi egoísmo con mi querida madre y me castigaba con el peor de los regalos, ante mi familia solo atiné a sonreír y fingir felicidad de haber recibido la película del momento y mi mamá con una mirada de aquellas que te reprochan si había aprendido la lección.
Años pasaron y me di cuenta que Titanic es y ha sido una de las mejores películas de la historia y como muchas y tantas veces mi mamá tenía la razón.