jueves, 13 de mayo de 2010

Lo importante es llegar

Fue una noche tranquila, él imagino que la conversación de la noche anterior había sido lo suficientemente difícil de digerir y comprender como para pasar un sueño agradable, pero la pasividad con la que durmió lo sorprendió, quizás por la proximidad del día sábado y todo lo que ello significa en su intimidad más desconocida por el resto.

En el momento en el que abrió los ojos se dio cuenta instantáneamente que ya estaba atrasado, la canción que lo despierta todos los días, “Sloop John B.” de The Beach Boys no había sido programada para sonar a las 7 AM como todos los jueves por lo que rápidamente tiró las frazadas hacia atrás y corrió al baño en busca de su toalla. Mientras hacía esto, le llamó la atención que sus padres ya estaban perfectamente vestidos para ir a sus oficinas, pues claro, ellos saltaron de la cama a la hora que correspondía.

El agua de la ducha corría extrañamente más lenta que un día normal, parecía que nada estaba a su favor para llegar a la hora a clase. La ropa en el ropero y el pan en la panera, no hacían más que demorar lo que ya a esa altura parecía un mal día. Extrañamente para él, le pareció que en tan solo un par de segundos ya estaba listo para partir a Gómez Millas, campus que ya se ha convertido en su segunda casa, sin embargo, en su mente destellaban imágenes interrumpiendo plena clase del profesor Carlos Ossa, algo que no le agradaba.

Al salir de su casa se preocupó de no despertar al perro, caminó por el pasaje rápidamente con la vista hacia su celular decidiendo que banda sería la que lo acompañaría en su camino. La micro llegó de inmediato y a base de empujones pudo adentrarse en ella. El trayecto fue extraño, todo muy monótono, la gente con su cara de todos los días y el chofer avanzando a la velocidad acostumbrada.

Llegó a Los Héroes más rápido de lo que pensaba, descendió de la micro y al ver la 510 en su lugar predispuesta a partir sin él, atinó a correr alcanzándola en el momento justo. Si había algo que le encantaba era ese recorrido, siempre sentado y en paz, aunque esta vez el atraso en la hora lo mantenía inquieto.

Fue un viaje especial, estar escuchando Arctic Monkeys lo tranquilizaba, fue en ese momento en que recordó las conversaciones de las noches anteriores y mirando por la ventana, en lo que parecía una escena muy melodramática, sonrió. La proximidad del sábado lo mantenía impaciente, no iba a ser la primera vez que viva un día de aquellos.

Con la micro un poco más llena, le extrañó ver a muchos hinchas de la Universidad de Chile, aunque más tarde entendería que la desesperación por adquirir una entrada para el partido de la Copa Libertadores ante Flamengo era la razón. El Estadio Nacional repleto de gente deseosa por adquirir su entrada dio el pase para analizar el buen pasar que vive el fútbol nacional.

Cuando retornó en sí ya estaba al frente del Jumbo, esperando la luz verde en el semáforo para cruzar Avenida Grecia, ahí se dio cuenta que el atraso poco importaba cuando de pensar en el sábado y el fútbol se trata. Caminó los metros suficientes para alegrarse al ver “Universidad de Chile – Campus Juan Gómez Millas”. ¿La Hora? Poco importa, él estaba ahí sano, a salvo y a gusto.

viernes, 7 de mayo de 2010

Summer

Ultimamente me he dado cuenta que las casualidades se dan por voluntades mutuas, y se quiera o no el destino forma parte de esa ola de casualidades.